Coalición propone que ninguna familia pague más del 7 % de sus ingresos por el cuidado infantil

El cuidado infantil universal sin condiciones pone en el centro la asequibilidad para las familias y la sostenibilidad para los proveedores 

Khadeejah Witte, hoy acompañante comunitaria de parto y miembro de la coalición Cuidado Infantil Universal sin Condiciones.

Durante años, Khadeejah Witte tuvo que tomar decisiones imposibles. Como madre soltera de tres hijos, con frecuencia debía elegir entre trabajar o asegurarse de que sus hijos estuvieran seguros. Sin acceso a cuidado infantil asequible, llevaba a sus hijos a sus turnos de seguridad móvil, manteniéndolos en el automóvil mientras trabajaba. En otras ocasiones, se veía obligada a dejar de trabajar por completo.

“Tenía que elegir entre llevarlos al trabajo o no trabajar en absoluto”, dice Witte, hoy acompañante comunitaria de parto y miembro de la coalición Cuidado Infantil Universal sin Condiciones.

Los números nunca cuadraban. El cuidado infantil más económico que encontró costaba alrededor de 400 dólares por semana por niño, lo que sumaba más de 1,000 dólares semanales para su familia. Al mismo tiempo, ganaba 8.25 dólares por hora y pagaba 700 dólares de alquiler.

“Ganaba demasiado para calificar para asistencia, pero no lo suficiente para pagar el cuidado infantil”, afirma.

Más de una década después, Witte observa que las mismas dificultades persisten entre las familias con las que trabaja actualmente.

Aisha Wells, subdirectora de campañas en Mothering Justice.

Una coalición basada en la voz de la comunidad

Historias como la de Witte están en el centro de un movimiento en crecimiento liderado por Mothering Justice: Cuidado Infantil Universal sin Condiciones. Esta organización de base comunitaria promueve políticas que apoyan a madres y familias en todo el estado. Para Aisha Wells, subdirectora de campañas en Mothering Justice, la crisis del cuidado infantil es tanto profundamente personal como sistémica.

“Tengo un hijo de dos años, y simplemente el proceso de encontrar cuidado infantil —algo asequible, accesible y de alta calidad— es abrumador para las familias”, señala Wells.

A través de años de sesiones de escucha con madres, cuidadores y proveedores, la organización ha recibido un mensaje constante: el cuidado infantil es demasiado costoso, difícil de encontrar y, con frecuencia, está fuera del alcance.

“Seguimos escuchando de las mamás que cuesta tanto como el alquiler o la hipoteca”, añade Wells.

El problema no afecta solo a las familias. Los propios proveedores de cuidado infantil enfrentan dificultades para mantener sus operaciones, debido al aumento de los costos operativos, la escasez de personal y tasas de reembolso que a menudo no cubren el costo real del servicio. Sin una mayor inversión pública, muchos proveedores se ven obligados a tomar decisiones difíciles: reducir su capacidad, aumentar las tarifas o cerrar.

La coalición Cuidado Infantil Universal sin Condiciones es un esfuerzo estatal para replantear cómo se financia y se accede al cuidado infantil, poniendo en el centro la asequibilidad para las familias, la sostenibilidad para los proveedores y la equidad entre comunidades. En su base, este enfoque se fundamenta plenamente en la voz de la comunidad.

“En Mothering Justice, creemos firmemente que las personas más cercanas al problema también están más cerca de la solución”, afirma Wells.

Por ello, la coalición prioriza reunir a padres, cuidadores, proveedores de cuidado infantil, investigadores y organizaciones de incidencia para construir recomendaciones de política basadas en experiencias vividas. Para Wells, esto implica no solo identificar barreras, sino co-crear soluciones con quienes se ven más afectados.

“No somos nosotros quienes le decimos a la comunidad cuál es el problema. Ellos nos dicen cuál es el problema, y a partir de eso construimos la política”, explica.

Mothering Justice promueve políticas que apoyan a madres y familias en todo el estado.

Qué significa “cuidado infantil universal sin condiciones”

La visión de la coalición se centra en garantizar que el cuidado infantil sea asequible, accesible y equitativo para todas las familias, sin requisitos restrictivos de elegibilidad que a menudo dejan fuera a familias trabajadoras. Según Wells, en la práctica esto implica implementar un sistema de escala móvil en el que ninguna familia pague más del 7 % de sus ingresos, o aproximadamente 10 dólares por día, un parámetro alineado con las recomendaciones federales sobre lo que se considera cuidado infantil “asequible”.

“Eso significa que los centros de cuidado infantil pueden mantenerse abiertos, los trabajadores pueden recibir un salario digno y las familias pueden acceder a un cuidado que realmente pueden pagar”, señala Wells.

Actualmente, la mayoría de las familias supera ampliamente ese umbral. A nivel nacional, el costo del cuidado infantil supera en promedio los 13,000 dólares anuales por niño, lo que representa cerca del 10 % del ingreso en hogares con dos ingresos y hasta el 35 % en familias monoparentales. En muchos casos, las familias destinan entre el 8 % y el 16 % de sus ingresos —o más— al cuidado infantil, muy por encima de lo que los expertos consideran sostenible.

Para la coalición, el objetivo no es solo reducir costos, sino estabilizar un sistema de cuidado infantil que durante mucho tiempo ha dependido de que las familias asuman la mayor parte de la carga. Bajo un modelo universal, la inversión pública ayudaría a cubrir el costo real del servicio, garantizando que los proveedores puedan mantener sus operaciones, que los educadores reciban una compensación justa y que las familias no tengan que elegir entre trabajar y cuidar a sus hijos.

Esto también implica ampliar las inversiones más allá de los programas existentes, que actualmente presentan importantes vacíos, especialmente para niños de 0 a 3 años. Si bien Michigan ha avanzado en la financiación del preescolar para niños de cuatro años, el cuidado para bebés y niños pequeños sigue siendo una de las etapas más costosas y menos accesibles, a pesar de ser una de las más críticas para el desarrollo.

A través de años de sesiones de escucha con madres, cuidadores y proveedores, la organización ha recibido un mensaje constante: el cuidado infantil es demasiado costoso, difícil de encontrar y, con frecuencia, está fuera del alcance.

Impacto más amplio en las familias y la economía

Defensores del tema señalan que las consecuencias del sistema actual de cuidado infantil van mucho más allá de los hogares individuales, afectando la participación laboral, la estabilidad económica y el bienestar comunitario a largo plazo. Cuando las familias no pueden acceder a cuidado infantil asequible, el impacto es inmediato y de gran alcance. Muchas se ven obligadas a abandonar el mercado laboral, reducir sus horas de trabajo o rechazar oportunidades de empleo, decisiones que limitan tanto los ingresos del hogar como el crecimiento económico en general.

“Hay familias que dicen: ‘simplemente no voy a trabajar’, porque el cuidado infantil cuesta más de lo que ganarían”, explica Wells.

Maddie Elliott

Los datos y el análisis de políticas refuerzan lo que las familias ya experimentan. Según Maddie Elliott, asociada de políticas y programas en Michigan’s Children, organización socia de la coalición, el sistema no cumple ni en asequibilidad ni en disponibilidad.

“El cuidado infantil en Michigan cuesta, en promedio, alrededor de 12,000 dólares al año por niño”, señala Elliott. “Y aproximadamente la mitad del estado se considera un desierto de cuidado infantil”.

En estas zonas, no hay suficientes cupos para satisfacer la demanda, especialmente en comunidades con menos recursos. Al mismo tiempo, Elliott subraya que el problema no es solo de oferta, sino del propio diseño del sistema.

“El modelo de negocio está roto”, afirma.

Elliott destaca el alto costo de ofrecer atención de calidad, junto con los requisitos de personal y la insuficiente inversión pública. Los primeros cinco años de vida son fundamentales para el desarrollo cerebral, el aprendizaje y el crecimiento socioemocional. Sin acceso a cuidado infantil de alta calidad, los niños pierden oportunidades clave de desarrollo, lo que amplía las desigualdades existentes.

“La educación no comienza en el jardín de infantes; comienza desde el nacimiento”, afirma.

“Quiero que los responsables de políticas entiendan que, sin cuidado infantil, las familias no pueden trabajar. Y eso afecta todo”. Khadeejah Witte

Replanteando lo que es posible

Para familias como la de Witte, la falta de cuidado infantil asequible genera una serie de dificultades encadenadas.

“Esto provocó mi inestabilidad financiera”, dice. “Si no podía encontrar cuidado infantil, no podía mantener un empleo”.

Esa inestabilidad afecta todo: desde la vivienda y el acceso a alimentos hasta el bienestar general de la familia. Ahora, como acompañante, Witte observa los mismos patrones, con familias obligadas a elegir entre trabajar o quedarse en casa debido al alto costo del cuidado infantil.

“Está generando presión sobre las familias y limitando cuánto pueden ganar”, afirma.

Estas realidades son las que Mothering Justice busca transformar. A medida que la coalición gana impulso, su enfoque se centra en ampliar la conciencia pública, fortalecer la participación comunitaria y avanzar soluciones de política.

“Estamos construyendo apoyo público, educando a las comunidades y elaborando políticas que no dejen a nadie fuera”, señala Wells.

Para Witte, la visión de la coalición es sencilla pero transformadora.

“Significa que las familias tengan acceso a cuidado infantil seguro y asequible en sus propias comunidades, sin todas las barreras”, afirma. “Quiero que los responsables de políticas entiendan que, sin cuidado infantil, las familias no pueden trabajar. Y eso afecta todo”.

Fotos por Nick Hagen.
Fotografía de Maddie Elliott cortesía de la entrevistada.

English to Spanish translation por Jesus Grillo.

Early Education Matters (La Educación Temprana Importa) es una serie sobre cómo los padres, los cuidadores de niños y los educadores de la primera infancia de Michigan están trabajando juntos para implantar el Pre-K para Todos. Es posible gracias al apoyo financiero de la W.K. Kellogg Foundation.

Author

Dr. Brianna Nargiso, a graduate of Howard University and Mercer University, specializes in media, journalism, and public health. Her work has appeared in The Root, 101 Magazine, and Howard University News Service, covering profiles, politics, and breaking news. A Hearst journalism award nominee and active member of the National Association for Black Journalists, she has also worked with Teach for America and the Peace Corps. A doctoral graduate of American University, Brianna is dedicated to advancing social justice, public health and education on a global scale.

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